Crítica de clase: Un coeur en hiver (Un corazón en invierno)

Un coeur en hiver

Cuando habla el orgullo

Director: Claude Sautet.

Cartel del film.

Cartel del film.

Año: 1992.

País: Francia.

Género: Romance. Drama.

Intérpretes: Emmanuelle Béart, Daniel Auteuil, André Dussollier, Brigitte Catillon, Maurice Garrel, Myriam Boyer, Elizabeth Bourgine, Stanislas Carré de Malberg, Jean-Luc Bideau.

Guion: Claude Sautet, Jacques Fieschi, Jérôme Tonnerre.

Productoras: Film par Film / Orly Films / Sedif / Panavision / D.A. Films / FR3 Films Productions.

Música: Maurice Ravel.

Un triángulo amoroso, dos amigos, un negocio, la música, un violín… estos son los ingredientes que conforman Un corazón en invierno, película francesa nominada y ganadora de varios premios en festivales europeos y alabada por la crítica más exigente.

La violinista

Una pareja de amigos y socios de negocios, Stéphane (Daniel Auteuil) y Maxime (André Dussollier), se encargan de fabricar y reparar violines e instrumentos de cuerda varios. Un día Maxime le confiesa a su amigo que se ha enamorado de una de sus clientas, una joven y prometedora violinista, Camille (Emmanuelle Béart). Stéphane por su parte también se siente atraído por ella. Los primeros encuentros entre ellos dos son fríos, pero poco a poco ella empieza a sentirse atraída por el hierático e imperturbable socio de su pareja.

Camille (Emmanuelle Béart).

Camille (Emmanuelle Béart).

La música clásica como unión

Estamos ante una producción francesa dirigida por Claude Sautet y cuyo guion también corre a su cargo.

En ella se nos narra una historia, y cómo repercute ésta en los tres personajes principales sumidos en un imposible triángulo amoroso en el que entra en juego la amistad y los negocios, esto nos da tres historias más por separado, que bien se pueden analizar. Se nos muestra como dos hombres se sienten atraídos por la misma mujer, y como a ella le invade los mismos sentimientos hacia los dos, o eso cree. Con uno mantiene una relación amorosa seria, y por el amigo de éste siente una especie de atracción a la que no logra ponerle nombre a lo largo del film.

Las otras tres historias que brotan del tronco central son: la relación de amistad que mantienen Stéphane y Maxime, de compañerismo y confianza mutua, y que poco a poco, a raíz de varios acontecimientos relacionados con Camille, se irá viendo más afectada y desgastada. Por otro lado nos encontramos con la relación entre la violinista de Maxime, al principio maravillosa, pero a la que empieza a ser invadida por las dudas de ambos. Y por último está la historia, quizás más importante de todas, sobre todo por evolución y por todo lo que quieren mostrar y decir, pero que callan; es la relación entre Camille y Stéphane. Ambos se sienten atraídos el uno por el otro, y es algo evidente para el espectador cada vez que coinciden juntos, pero que debido a la personalidad de los dos personajes no llega a nada, ya que ninguno quiere llegar a ser sincero con el otro, y contarle todo lo que siente.

Esto provoca que después de 105 minutos de película, la historia quede como estaba al principio, sin llegar a ningún puerto, simplemente vagando hacia ninguna parte.

Stéphane (Daniel Auteuil).

Stéphane (Daniel Auteuil).

La labor de los actores está bastante justa. No muestran ningún tipo de emoción a lo largo de la película, siempre se mantienen en la misma tónica, les ocurra lo que les ocurra o les digan lo que les digan. La única que muestra un poco más de gracia en este sentido es Emmanuelle Béart, interpretando a Camille. Aunque en contadas ocasiones logra mostrar un personaje convincente y con vida, algo que no ocurre con ninguno de sus compañeros.

Claude Sautet

Sautet era un director francés, que además probó suerte como guionista de sus propias películas (Les Choses de la vie, 1970; Quelques jours avec moi, 1988), y en las de otros

(Échappement libre, 1964; Les Mariés de l’an II, 1971). Al comienzo de su carrera también trabajó como ayudante de realización (Les Révoltés de Lomanach, 1953; Les Truands, 1956), donde aprendió todo lo necesario para convertirse en uno de los directores más importantes de Francia.

En 1974, dirigió Vincent, François, Paul… et les autres, una de sus películas más aclamadas. Protagonizada por actores como Michel Piccoli, Yves Montand o Gérard Depardieu. También consiguió el apoyo de la crítica con Mado (1976). Su película Une histoire simple (1978), protagonizada por Romy Schneider, fue nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa.

Durante la década los 80, Claude Sautet realizó solamente dos filmes: Garçon! (1983) y la comedia Quelques jours avec moi (1988). En 1993, ganó el León de Plata a la mejor dirección y el César al mejor director por Un cœur en hiver. Volvió a ganar el César por Nelly et Monsieur Arnaud (1995), último film en el que trabajó.

Triángulos famosos

A lo largo de la Historia del Cine, muchos han sido los triángulos amorosos que han acaparado la pantalla y todos distintos entre sí. Entre los imposibles como este, destacan:

Maxime, Camille y Stéphane.

Maxime, Camille y Stéphane.

Casablanca (1942). Nos encontramos con dos ex amantes que por circunstancias de la vida y de la historia, se vuelven a encontrar. El motivo por el que llegan a verse tras tantos años sin saber el uno del otro, es porque el marido de Ilsa (Ingrid Bergman) necesita la ayuda del antiguo amante de su mujer, Rick Blaine (Humphrey Bogart), para poder salir del país sin que la policía, que lo persigue logre enterarse. En este periodo de tiempo en el que vuelven a coincidir, Ilsa y Rick vuelven a recordar todo lo que un día vivieron y aparecen las dudas sobre si su destino era estar juntos o no.

Gilda (1946). Johnny Farrell (Glenn Ford), quien vive de hacer trampas en el juego, recala en Buenos Aires, y es allí donde lo saca de un apuro Ballin Mundson (George MacReady), el propietario de un lujoso casino, que acaba haciendo de él su mano derecha en sus negocios. Un día, Mundson le presenta a su esposa Gilda (Rita Hayworth), que no es otra que la mujer que le volvió loco en el pasado y le convirtió en lo que es. Antiguas pasiones y desacuerdos vuelven a ponerse de manifiesto cuando se reencuentran. Todo esto bajo la atenta mirada del marido de Gilda, que consigue averiguar lo que ocurre.

Expiación, más allá de la pasión (2007). En este triángulo entran en juego dos vértices románticos y uno platónico. En esta película se narra la relación amorosa entre Robbie Turner (James McAvoy) y a Cecilia (Keira Knightley). Amor que se ve dramáticamente interrumpido por culpa de la hermana de ella, Briony (Saoirse Ronan). Ésta siente una especia de admiración platónica, no necesariamente platónica por Robbie. Pero es su mente fantasiosa y su actitud celosa lo que desencadenará una serie de consecuencias trágicas que sufrirán los dos amantes.

Mucha lentitud y poco en claro

Durante algo más de la hora y media que dura la película, el espectador llega a conclusiones que los propios personajes no son capaces de decir o de mostrar. En todo este tiempo, los

minutos pasan lentos y pesados, y en los que parece que no se cuenta nada. Con esa sensación es con la que sale más de uno después de la proyección. Parece como si no hubiera servido de nada todo lo que ha aparecido a lo largo del film. Después de todo lo vivido y dicho por parte de los personajes siguen como si tal cosa, como si sus vidas fueran las mismas, se vuelve al principio de todo. Ni el ritmo del film ni las actuaciones ayudan a conseguir llamar la atención del espectador.

Patricia del Zapatero Estefani.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s