Crítica de clase: Smultronstället (Fresas salvajes)

Smultronstället

Un viaje por la memoria

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Cartel del film.

Director: Ingmar Bergman.

Año: 1957.

País: Suecia.

Género: Drama. Película de culto.

Intérpretes: Victor Sjöström, Bibi Andersson, Ingrid Thulin, Gunnar Björnstrand, Folke Sundquist, Björn Bjelvenstam, Naima Wifstrand, Jullan Kindahl, Max von Sydow, Åke Fridell.

Guion: Ingmar Bergman.

Productora: Svensk Filmindustri.

Música: Erik Nordgren.

Marianne: ¿Has dormido bien?

Isak:  Sí… pero soñando. Estos últimos meses he tenido los sueños más extravagantes… Sencillamente ridículos. 

Marianne: ¿Cómo ridículos?

Isak: Es como si yo mismo me dijera algo que despierto no quiero oír.

Marianne: ¿Qué es?

Isak:  Que ya estoy muerto.

Este diálogo entre Isak, el protagonista y su nuera Marianne, casi al final de la película resume o nos ayuda a entender el porqué de los sueños por los que está pasando el doctor, y que se vuelven más intensos y aclaratorios a medida que va llegando al desenlace de la historia. 

Isak Borg

Este film trata sobre el doctor Isak Borg, un amante de la ciencia, que tras años de dedicación a su profesión será honrado con el jubileo doctoral en la ciudad de Lund. Tras un extraño sueño, decide ir el solo en coche hacia dicha ciudad, aunque a última hora decide acompañarlo su nuera, que intenta huir de los problemas de su casa. Juntos, y cada uno de manera individual llevarán a cabo una catarsis a través de este viaje que les ayudará a entender mejor lo que les está pasado a cada uno en sus respectivas vidas.

Momento de recordar

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Momento del largo viaje.

Esta obra en blanco y negro, dirigida y escrita por el sueco, Ingmar Bergman, comienza con Isak presentándose a nosotros en voz en off, y ejerciendo como narrador del film. Es quien, sin ningún tipo de tapujos ni adornos, el que nos cuenta como es realmente de carácter, nos hace un repaso por su familia, e incluso nos dice que fue lo que llevó a aislarse de la sociedad.

A lo largo de Fresas salvajes, se realiza un viaje tanto físico, el que lleva a los personajes hacia Lund, como psíquico, por el que pasa el protagonista a través de su historia vital. Los pasajes de ese pasado se desarrollan mediantes sueños que el doctor va sufriendo, según él indica, desde varios días antes de recibir un homenaje que premia toda su carrera como médico. Parece ser que para su subconsciente, es el momento idóneo, dada la efeméride, para hacer repaso a esos determinados momentos personales más significativos de su vida, que ya el propio Isak creía olvidados y enterrados, y que le ayudará a entender mejor como ha llegado a donde está.

El papel del doctor Isak Borg está interpretado por el sueco Victor Sjöström. Posee una dilatada carrera como actor y como director que comprende el periodo entre 1912 y 1957, siendo además esta Fresas salvajes la última película en la que ejerció como intérprete. También llegó a participar como guionista en una veintena de films. En 1924 probó suerte en Hollywood como director. Entre sus obras más importantes se encuentran: Ingeborg Holm (1913), Terje Vigen (1917) o El monasterio de Sendomir (1920), entre otras. Se le considera junto con Mauritz Stiller (La leyenda de Gösta Berling, 1924), como el director sueco más importante de cine mudo.

En Fresas salvajes interpreta a un hombre, ya anciano, que ve su dedicación a la ciencia recompensada con el jubileo doctoral, lo que sirve como punto de inflexión para hacer un repaso a su recorrido vital y a estar en comunión con las personas que le rodean. Necesita esto para estar en paz consigo mismo, y de este modo poder mirar hacia adelante sin tener que volver la vista hacia esos recuerdos de una juventud malgastada. Le ayuda a entender el porqué de la vida que ha llevado y de su razón de ser. Debido a su difícil carácter, decide que es mejor aislarse que vivir con el resto de la humanidad, por su bien y por el de los demás.

Otro de los papeles principales, y quien le ayudará a aclarar sus ideas, será el de Marianne, su nuera. Está interpretada por Ingrid
Thulin. Fue dirigida por Ingmar Bergman en dos ocasiones más: El silencio (1963) y Gritos y susurros (1972). Gracias a esto logró convertirse en una de las actrices suecas más importantes de la Historia junto a Greta Garbo e Ingrid Bergman. Su debut en el cine fue con Fresas salvajes, y cualquiera lo diría, ya que demuestra una gran soltura a la hora de interpretar un personaje de tanta complejidad emocional. Marianne decide acompañar a Isak en su viaje hacia Lund. Después de un periodo lejos de su casa, cree que es el momento de volver con su marido y enfrentarse a los problemas y a la realidad que le rodean. Tanto ella como Isak se ayudaran, sin saberlo, en este viaje interior que cada uno lleva a cabo, y es así como consiguen darle respuestas a todos sus conflictos.

También está presente un personaje del pasado del protagonista que se ve reflejado en otro del presente. Bibi Andersson interpreta a dos personajes, ambos llamados Sara. Uno de ellos era el primer amor de Isak, alguien al que nunca olvidó y que será el motivo de todos sus complejos sueños. También interpreta a una chica que coincide con éste en la casa de verano donde la familia Borg pasaba las vacaciones. Ésta es una joven alegre y vivaz, que le hará recordar en todo momento aquel amor de juventud, y que tanto ha añorado desde entonces.

Mirada al interior como cura

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Isak en uno de sus sueños.

Es habitual ver en la filmografía de Bergman a personajes atormentados por determinados momentos de su pasado. Se introducen en unos senderos íntimos que les ayudaran a alcanzar esa verdad que necesitan. Estas sensaciones, incluso se apoderan del espectador haciéndole recordar aspectos internos de su propia vida. Estos viajes internos terminan a veces en muerte o locura. Sirve de forma para exorcizar los fantasmas o inquietudes interiores, abriendo el alma del personaje de par en par al espectador. Estos sujetos suelen estar dependientes de un pasado que les atormenta constantemente, y por el que se ven atados de pies y manos para seguir avanzando hacia el futuro. Necesitan dejar atrás todo ese lastre para encontrar la felicidad.

El ritmo de sus películas se caracteriza por una narrativa visual bastante lenta. A esto hay que unir el montaje y la secuencia de planos bien equilibrados, que provoca en el espectador un momento de reflexión. Esta forma de construir obras audiovisuales por parte del director sueco, está lejos de caer en monotonía y pesadez, ya que la brillantez de las historias y de la capacidad artística de los actores está muy por encima de ello.

Sueños en blanco

De la puesta en escena cabe destacar varios factores. Uno de ellos es la manera en la que está contada la historia. Por una parte tenemos el presente en el que se encuentra el personaje de Isak, su viaje hacia Lund, sus incertidumbres, las personas que le rodean… y por otro lado tenemos su pasado. Flashbacks narrados a modo de sueños, muy bien utilizados por Bergman. Este método es el más indicado para “atacar” el interior del protagonista, mediante su subconsciente, y llevarlo hacia esa reconciliación con su pasado que tanto necesita para poder seguir avanzando, sin tener que ser esclavo de él.

La banda sonora de Erik Nordgren apenas tiene presencia significativa a lo largo del film. A lo que realmente le da importancia el director es a los sonidos ambientes, sobre todo en los episodios oníricos, como en el primer sueño cuando el carro que transporta un ataúd, choca con una farola.

El color blanco, también especialmente en los sueños de Borg, adquiere una gran presencia. Esto se aprecia en la ropa que lleva su familia cuando recuerda la casa de verano, en la decoración de la ésta, en el vestido de su primer amor… Esto otorga a ese nivel del subconsciente del protagonista, como recuerdos puros, perfectos en un primer momento, ya que además aluden a un momento de su vida donde todo era frescura y belleza, como su juventud.

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Extraños espacios oníricos.

Obra inmortal

Fresas salvajes es un film que no puede faltar en la videoteca de cualquier amante del cine. Bergman dirige de manera brillante y exquisita este viaje existencial en el que cualquiera, llegado a un punto determinado en su vida, podría sentirse identificado. Aunque el ritmo narrativo de la película sea lento, sobre todo en momentos de flashbacks, la historia atrapa por completo al espectador, llegando que éste se interese en todo momento por el protagonista y porque éste alcance su fin tan deseado. Hace pensar en las decisiones que tomamos en el presente, si son las adecuadas o no, y la repercusión que tendrán en el devenir de nuestras vidas. También nos hace replantearnos las relaciones entre las personas, en cómo se desgastan por la convivencia o por la simple incompatibilidad de caracteres.

Patricia del Zapatero Estefani.

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